¿Sabías que los rubíes pertenecen a la familia de minerales del corindón, lo que los convierte en una de las piedras preciosas más duras después del diamante Y una de las piedras preciosas más valoradas y buscadas del mundo?
 
Durante siglos, los rubíes han cautivado los corazones de los amantes de la joyería. Con su intenso color rojo, se han asociado desde hace mucho tiempo con la pasión, el amor y la vitalidad. A lo largo de la historia, se ha creído que los rubíes traen buena fortuna y protegen contra la desgracia. También ocupan un lugar especial en el mundo del amor y el romance, lo que los convierte en una excelente opción para anillos de compromiso y regalos de aniversario.
Pero lo que hace a los rubíes verdaderamente irresistibles son sus vibrantes tonos rojos. Desde el carmesí intenso hasta el rojo rosado brillante, los rubíes deben su color a la presencia de cromo en su estructura cristalina.
Estas piedras preciosas deslumbran con su brillo, su intensidad y su excepcional claridad. Los rubíes más codiciados presentan un tono rojo intenso con matices azules, comúnmente conocidos como rubíes "sangre de pichón".

Cómo reconocer un rubí valioso

Cuando se trata de la calidad de los rubíes, entran en juego varios factores:
- Color: El color de un rubí es fundamental, ya que determina su valor. Los rubíes más finos presentan un color rojo puro e intenso, sin matices que distraigan.
   
Claridad: Los rubíes pueden presentar inclusiones naturales, a menudo denominadas "seda". Curiosamente, estas finas inclusiones en forma de aguja pueden crear un fascinante fenómeno llamado asterismo, en el que la gema presenta un patrón en forma de estrella conocido como "rubí estrella".
   
- Talla: Una talla bien ejecutada maximiza el brillo de un rubí, realza su color y asegura una proporción equilibrada y una disposición de facetas.
   
- Peso en quilates: Los rubíes vienen en varios tamaños, y los más grandes son más raros y valiosos. Sin embargo, recuerde que la calidad de un rubí no se determina únicamente por su tamaño.
Aunque los rubíes naturales y cultivados en laboratorio tienen la misma composición química, los rubíes naturales extraídos de la tierra son más valiosos que los rubíes cultivados en laboratorio.

Rubíes naturales vs. rubíes cultivados en laboratorio

¿Cuál es la diferencia? La principal diferencia entre los rubíes naturales y los cultivados en laboratorio radica en su origen. Los rubíes naturales se forman durante millones de años en la corteza terrestre, mientras que los cultivados en laboratorio se crean mediante un proceso controlado en un entorno de laboratorio. Si bien ambos tipos de rubíes poseen propiedades físicas y químicas similares, los rubíes naturales son muy valorados por su rareza y significado histórico, mientras que los cultivados en laboratorio ofrecen una alternativa más accesible y sostenible a un precio más asequible.

Durabilidad y cuidado de sus piedras preciosas rubí:

Los rubíes, tanto naturales como cultivados en laboratorio, poseen una durabilidad excepcional. Al pertenecer a la familia del corindón, su dureza es de 9 en la escala de Mohs, superada solo por los diamantes. Esta dureza garantiza que los rubíes resistan el uso diario y sigan irradiando belleza durante generaciones.
Sin embargo, siempre es aconsejable cuidar sus joyas de rubí evitando la exposición a productos químicos agresivos, temperaturas extremas e impactos físicos.

Cómo limpiar tus joyas de rubí

Con cualquier joyería fina, es importante saber cómo limpiarla correctamente para evitar daños. Nunca coloque sus joyas de rubí en un limpiador ultrasónico. Los limpiadores ultrasónicos utilizan ondas sonoras de alta frecuencia para crear pequeñas burbujas que agitan y eliminan la suciedad y los residuos de las joyas. Sin embargo, estas vibraciones pueden dañar las piedras preciosas con fracturas o inclusiones internas.
Aquí tienes una sencilla guía paso a paso sobre cómo limpiar tus joyas de rubí:
1. Prepare una solución limpiadora suave: Llene un recipiente pequeño con agua tibia y añada unas gotas de jabón lavavajillas suave o una solución limpiadora específica para joyería. Evite usar productos químicos fuertes o limpiadores abrasivos, ya que pueden dañar la gema o el engaste de metal.
2. Remoje la joya: Coloque la joya de rubí en el recipiente y déjela remojar de 10 a 15 minutos. Esto ayudará a eliminar la suciedad, la grasa o los residuos acumulados en la superficie.
3. Limpie suavemente con un cepillo suave: Después de remojar, frote suavemente la gema rubí y el engaste metálico circundante con un cepillo de dientes de cerdas suaves o un cepillo para joyas. Preste atención a las zonas donde pueda acumularse suciedad, como detrás de la gema o en las grietas.
4. Enjuague con agua limpia: una vez que haya terminado de cepillarse, enjuague las joyas con agua corriente tibia para eliminar cualquier resto de jabón o residuo.
5. Seque con un paño suave: utilice un paño limpio y sin pelusa para secar suavemente sus joyas de rubí.
Consejos adicionales:
Si sus joyas de rubí tienen suciedad persistente, puede repetir el proceso de remojo y frotado suave. Sin embargo, si la joya es especialmente delicada o tiene otras piedras preciosas o engastes intrincados, es recomendable consultar a un joyero profesional para su limpieza.
Evite exponer sus joyas de rubí a productos químicos agresivos, como lejía o cloro, ya que pueden dañar la gema y el engaste metálico. Quítese las joyas antes de nadar, limpiarlas con productos químicos o realizar actividades que puedan exponerlas a sustancias agresivas.
Guarde sus joyas de rubí en un compartimento o bolsa aparte para evitar que se rayen y minimizar el contacto con otras piezas. Protéjalas de la luz solar directa y de las fluctuaciones extremas de temperatura para preservar su color y claridad.
La limpieza regular y el cuidado adecuado ayudarán a mantener sus joyas de rubí en su mejor estado y garantizarán que sigan brillando con su vibrante resplandor rojo.